lunes, 12 de diciembre de 2011

LA VIDA DE LOS SANTOS APÓSTOLES - SANTORAL


 

SANTORAL CRISTIANO

LA VIDA DE LOS SANTOS

A lo largo de esta página encontrarás la vida de muchos hombres que han sido elevados a la santidad pública. Ya que como cristianos somos llamados todos a vivir el camino de la santidad, no sólo aquéllos que han realizado una vida pública y cumplido con los distintos requisitos para poder ubicarlos en el Santoral diario cristiano, o lo que se llama el Panteón Cristiano, son los únicos "Santos". Santidad no implica "perfección". La perfección sólo le pertenece a Dios. Los hombres y mujeres somos llamados al camino de la santidad. Y hacia ella caminamos a pesar de nuestros pecados cada vez que al caernos nos levantamos.  Caminar en santidad, es caminar cumpliendo el más importante y el último de los mandamientos que Cristo nos dejó: Amarás a tu prójimo como yo te he Amado. Es decir, entregarás tu vida por amor a los demás, dentro de los límites de cada uno. Alcanzar la plenitud de la santidad es haber logrado hacerlo. 

Los espero para compartir muchas historias conocidas y otras tantas no.

Desde ya que Dios los bendiga en este caminar hacia Él, camino es de santidad. Amén.

LOS SANTOS APÓSTOLES

 LA ÚLTIMA CENA
Pintura - EL GRECO


Cómo este blog, así como Los brazos abiertos del Padre en www.bettinagalo.com tiene que ver con mi propia experiencia de vivir aprendiendo a conocer a Jesús, Cristo, y todo lo que desde Él tiene que ver con poder alcanzar un conocimiento íntimo y personal con Él, es que creí necesario, que para poder hablar de la vida de santidad y conocer a algunos de los miles de seres que han alcanzado la meta y son conocidos muchos y otros no tanto por nosotros como Los Santos (incluyendo a Santas y Santos), dar comienzo con los Santos Apóstoles. 

Y para ello, elegí, de entre mucho material al alcance de mis manos, este libro de Benedicto XVI, Los Apóstoles y los primeros discípulos de Cristo, y compartiendo en mi interior y con mi razón que las palabras aquí dichas y escritas por él, nos ayudan a poder acercarnos a una realidad que es Jesús y el Reino, y cómo quiere que obremos aquéllos que creemos en él y a él, pensé comenzar por la vida de los Doce, y transcribir las palabras de Benedicto XVI, porque, y sin porque, son no sólo de un mayor conocimiento que el que yo pueda seleccionar y dar, sino, que además, nos permiten ver y visualizar la realidad con la que Cristo vivió y Vive hoy y desea vivamos nosotros.

Así me embarco en esta nueva aventura, que es tener la posibilidad de aprender de cada uno de ellos y luego de muchos otros cómo es el Caminar en Cristo. Y por eso, cómo es el camino a la santidad.

Mi asombro al comenzar a transitar este camino, es que en los Santos, y en sus vidas, hay mucho de Leyenda, interpretase, mucho de lectura escrita sobre sus vidas que forman parte más de la mística, que de la realidad de cómo eran y cómo vivieron a Jesús (aquéllos que caminaron junto a Él), y luego aquéllos que su relación es con el Cristo Resucitado a muchos cientos, miles de años de aquél Grandioso y Misterioso Día en que Jesús murió y Resucitó.

Y mi asombro fue para maravillarme, porque, si bien, su Sí a Cristo y al Padre es en una gran entrega a los otros en su afán de transmitir ese amor que reciben de Cristo y por Él del Padre, son y fueron seres de carne y hueso, con defectos y virtudes, con caídas y vuelta a levantarse, con errores y aciertos, con malhumores y con alegrías; en fin, seres "no perfectos", sino humanos, como tú y cómo yo, que en lo que tal vez se diferencian  (tal vez sí y tal vez no) contigo y conmigo, es en la decisión de su Sí, y de la necesidad de permitir que a través de su hacer, pensar, decir, se desborde sobre todo lo creado y los hombres especialmente ese Amor infinito del Padre y de Cristo. Y que así es como sólo se puede dar a conocer el Reino de Dios que ya ha llegado a la tierra y del que tenemos la posibilidad de ser parte, sí, así lo anhelamos y decidimos.

Estos seres -Los Doce- como luego y antes caminaron y alcanzaron la santidad otros muchos, me enseñaron, que lo que tengo que aprender a ver, es que yo, y tú, sin Dios no podemos nada. Que sin Él, fuente de vida eterna, y por tanto de toda vida creada, no podremos alcanzar la vida plena. Y que no es queriendo alcanzar "la perfección" o bien "el cumplir con todos los mandamientos que Dios nos diera a través de Moisés", sino, que es pudiendo vivir el último mandamiento, que es el que en realidad resume la totalidad de los 10 primeros y concluye en un nacimiento nuevo:  "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros." (Evangelio según San Juan capítulo 13, versículos 34-35.

Demos comienzo entonces con Los Doce.

..."Y la señal más clara de la intención del Nazareno de reunir a la comunidad de la alianza, porque en ella se cumplían las promesas hechas al Padre, que hablan siempre de llamamiento, de unificación y de unidad, es sin duda la institución de los Doce. Ya hemos oído lo que nos dice el Evangelio de esta institución de los  Doce. Leo otra vez la parte central: "Y subió al monte y convocó a los que quiso él, y se le acercaron. E instituyó a doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar los demonios. E instituyó los Doce.... Extraído atrevidamente pero conscientemente del libro LOS APÓSTOLES y los primeros discípulos de Cristo, de Benedicto XVI.

Y continua diciendo: " En el lugar de la revelación, "el monte", Jesús, con una iniciativa que pone de manifiesto una absoluta conciencia y determinación, instituye a los Doce para que sean con él testigos y anunciadores de la llegada del reino de Dios. No hay dudas sobre la historicidad de esta llamada, no solo por la antigüedad  y multiplicidad de los testimonios, sino también por la sencilla razón de que allí aparece el nombre de Judas, el apóstol traidor, a pesar de los problemas que esta presencia podía suponer para la comunidad naciente. El número doce, que evidentemente hace referencia a las doce tribus de Israel, revela ya el significado de acción profético-simbólica que está implícito en la nueva iniciativa de refundar el pueblo santo. Una vez que con el paso del tiempo se había erosionado el sistema de las doce tribus, Israel esperaba su reconstrucción como una señal de la llegada del tiempo escatológico (piénsese en la conclusión del libro de Ezequiel. Al elegir a los Doce, introduciéndoles en una comunión de vida consigo mismo y haciéndoles partícipes de su misión de anuncio del reino con palabras y obras, Jesús desea comunicar que ha llegado el tiempo definitivo en el que se constituye de nuevo el pueblo de Dios, el pueblo de las doce tribus, que ahora se convierte en un pueblo universal, en su Iglesia.   Con su propia existencia, los Doce -procedentes de diferentes lugares- se convierten en una señal para que todo Israel se convierta y se una a la nueva alianza, como pleno y perfecto cumplimiento de la antigua. El hecho de confiarles en la cena, antes de la Pasión, la tarea de celebrar su conmemoración, muestra cómo Jesús quiso transferir a toda la comunidad en la persona de sus cabecillas el mandato de ser, en la historia, señal e instrumento del encuentro escatológico iniciado con él. En cierto sentido se podría decir que la Última Cena es el acto fundacional de la Iglesia, porque Él se entrega a sí mismo y crea de este modo una comunidad nueva, una comunidad unida en la comunión consigo mismo. Esto así, se entiende por qué el Resucitado les confiere - con la efusión del Espíritu- el poder de perdonar los pecados. Los doce apóstoles se convierten en la señal más evidente de la voluntad de Jesús en lo relacionado con la existencia y con la misión de su Iglesia, la garantía de que entre Cristo y la Iglesia no hay ninguna oposición: son inseparables, a pesar de los pecados de los hombres que integran la Iglesia. Es, por tanto, completamente contrario a la intención de Cristo el eslogan que estuvo de moda hace algunos años: "Jesús sí, Iglesia no". Este Jesús individualista es un Jesús de mentira. No podemos entender a Jesús sin la realidad que Él creó y a través de la cual se comunica. Entre el Hijo de Dios hecho carne y su Iglesia hay una profunda, irrompible y misteriosa continuidad, por cuya fuerza Cristo está presente hoy en su pueblo. Es contemporáneo nuestro, es contemporáneo a través de la Iglesia construida sobre los cimientos de los apóstoles, está vivo en la herencia de los apóstoles. Y esta presencia suya en la comunidad, en la cual Él mismo se entrega a nosotros, es motivo de gozo. Sí, Cristo está con nosotros, el reino de Cristo ha llegado. (Audiencia general, 15 de marzo de 2006, plaza de San Pedro)."

Podrán encontrar la vida de todos los Apóstoles, en la sección Páginas o bien uno a uno de cada uno de ellos en cada entrada.

Las imagenes de cada uno de los Apóstoles no pertenecen al Libro de Benedicto XVI acerca de la vida de LOS DOCE.



SAN TIMOTEO

SAN TITO


TIMOTEO Y TITO

Estos dos apóstoles han sido los colaboradores más cercanos a Pablo.

TIMOTEO es un nombre griego que significa " que honra a Dios" . Pablo dice de él; << No tengo a nadie con idéntico espíritu, que se preocupe sinceramente por vuestras cosas>>

Timoteo había nacido en Listra, de madre judía y padre pagano. Dice Benedicto XVI acerca de él en su libro: ..." el hecho de que la madre hubiera contraído matrimonio mixto y que no hubiera cincuncidado a su hijo hace pensar que Timoteo creció en una familia que no era estrictamente observante, aunque se dice que conocía las Escrituras desde la infancia. Se nos ha trasmitido el nombre de su madre, Eunice, y también el de su abuela, Loida. Cuando Pablo pasó por Listra al emprender su segundo viaje misionero, eligió a Timoteo como compañero, porque << tenía buenos informes dados en su favot por los hermanos de Listra e Iconi>>, pero hizo que se circuncidara <<por causa de los judíos que había en aquellos sitios. Junto con Pablo y Silas, Timoteo atravesó Asia Menor hasta Tróade, desde donde pasó a Macedonia. Tenemos sigue diciendo Benedicto XVI en su libro, información también de que en Filipos, donde Pablo y Silas se vieron envueltos en una acusación por disturbios del orden público y fueron llevados a prisión por haberse opuesto a que algunos individuos sin escrúpulos se aprovecharan de una joven adivina, Timoteo se salvó. Cuando, luego, Pablo se vio obligado a continuar su viaje hasta Atenas, Timoteo se unió a él en esa ciudad y desde allí fue enviado a la joven Iglesia de Tesalónica para obtenr noticias y confirmarla en la fe. Luego se volvió a encontrar con el apóstol en Corinto, le llevó buenas noticias de los tesalonicenses y colaboró con él en la evangelización de aquella ciudad.

Volvemos a encontrar a Timoteo en Éfeso durante el tercer viaje misionero de Pablo. Desde allí el Apóstol probablemente escribió a Filemón y a los filipenses, y en ambas cartas Timoteo aparece también como remitente. Desde Éfeso Pablo le envió a Macedonia junto a un tal Erasto, y luego de nuevo a Corinto con el encargo de llevar una carta en la que recomendaba a los corintios que le recibieran bien. Lo volvemos a encontrar también como corredactor de la Segunda Carta a los Corintios, y cuando desde Corinto Pablo escribe la Carta a los Romanos añade, además de los saludos de los demás, también los de Timoteo. Desde Corinto el discípulo viajó a Tróada por la costa asiática del mar Egeo para esperar allí al Apóstol, qu se dirigía hacia Jerusalén al término de su tercer viaje misionero.

A partir de ese momento, de la biografía de Timoteo las fuentes antiguas solo nos ofrecen una mención en la Carta a los Hebreos, donde se lee: << Sabed que ha sido puesto en libertad nuestro hermano Timoteo, con el que os iré a ver, si viene con toda rapidez>>. Para concluir dice Benedicto XVI, podemos decir que la figura de Timoteo destaca como la de un pastor de gran relevancia. Según la posterior Historia eclesiástica de Eusebio, Timoteo fue el primer obispo de Éfeso. Algunas de sus reliquias se encuentran desde el 1239 en Italia, en la catedral de Termoli, en Molise, procedentes de Constantinopla.

TITO

... En cuanto a la figura de Tito, cuyo nombre es de origen latino, sabemos que era griego de nacimiento, es decir, pagano. Pablo le llevó consigo a Jerusalén para el concilio apostólico, en el que se aceptó solemnemente la predicación del Evangelio a los paganos, sin los condicionamientos de la ley judía. En la carta dirigida a él, el Apóstol le elogia definiéndolo como << verdadero hijo mío según nuestra fe común>>. Después de que Timoteo dejara Corinto, Pablo envió allí a Tito con el mandato de reconducir a la obediencia a aquella rebelde comunidad. Tito consiguió la paz entre la Iglesia de Corinto y el Apóstol, que se dirigió a ella en estos términos: << el Dios que consuela a los humildes nos consoló a nosotros con la llegada de Tito -y no solo con su llegada, sino también con la consolación que tuvo por nosotros-, contándonos vuestras ganas de vernos, vuestro llanto, vuestro celo por mí, de forma que me alegré más... Por esto  nos hemos consolado. Y además de nuestra consolación nos alegramos mucho más por la alegría de Tito, porque su espíritu quedó tranquilizado por parte de todos vosotros>>

Pablo envió de nuevo a Tito a Corinto - a quien califica de  << compañero mío y colaborador>> -para organizar la conclusión delas colectas a favor de los cristianos de Jerusalén. Otras noticias procedentes de las Cartas Pastorales le califican de obispo de Creta, desde donde, por invitación de Pablo, se unió al Apóstol en Nicópolis, en Epiro. Después fue también a  Dalmacia. No poseemos más informaciones sobre los viajes posteriores de Tito ni sobre su muerte.

Continúa diciendo Benedicto XVI, en conclusión, si consideramos unitariamente las figuras de Timoteo y de Tito, observamos algunos datos muy significativos. El más destacado es que Pablo se sirvió de colaboradores para desarrollar sus misiones. Se convierte por ello en el Apóstol por antonomasia, fundador y pastor de muchas Iglesias.

Parece claro que no lo hacía todo solo, sino que se apoyaba en personas de su confianza que compartían sus fatigas y sus responsabilidades. El otro dato relevante tiene que ver con la disponibilidad de estos colaboradores. Las fuentes relativas a Timoteo y Tito ponen de manifiesto su rápida disposición para asumir tareas varias, que a menudo consistían en representar a Pablo incluso en situaciones nada fáciles.

En resumen, ellos nos enseñan a servir al Evangelio con generosidad, sabiendo que esto implica también un servicio a la propia Iglesia.

Recojamos, por último, la advertencia que el apóstol Pablo le hace a Tito en la carta que le dirige: << Digna de crédito es esta afirmación, y quiero que afirmes rotundamente estas cosas, para que los que han creído a Dios pongan empeño en aventajarse en buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres>>.

A través de nuestro compromiso personal debemos y podemos descubrir la verdad de estas palabras, y en este tiempo de Adviento ser también nosotros ricos en obras buenas parar abrir las puertas del mundo a Cristo, nuestro Salvador.

(Audiencia general, 13 de diciembre de 2006, Aula Paulo VI)

JUDAS ISCARIOTE, Y SAN MATÍAS APÓSTOL


JUDAS ISCARIOTE Y MATÍAS

                                    
                                     El beso de Judas                                                               Matías el Apóstol

JUDAS ISCARIOTE
...El significado del apelativo << Iscariote>> es controvertido: la explicación más admitida lo entiende como "hombre de Qeriyyot", en referencia a su pueblo de origen, situado cerca de Hebrón y mencionado dos veces en la Sagrada Escritura. Otros lo interpretan como una variante del término "sicario", en referencia al guerrillero armado de puñal, llamado en latín sica. Por último, hay quien ve en su apodo la simple transcripción de una raíz hebreo-aramea que significa: "aquel que iba a entregarle". Esta mención se encuentra dos veces en el cuarto Evangelio, después de la confesión de fe de Pedro y, más adelante, durante la unción de Betania. Otros pasajes muestran que la traición estaba en curso, con las palabras: <<el que le entregaba>>, como durante la Última Cena, tras el anuncio de la traición y, luego, durante la detención de Jesús.

Sin embargo, las listas de los Doce recuerdan el hecho de la traición como ya realizado: << Judas Iscariote, el que le entregó>>, así dice Marcos; Mateo y Lucas usan fórmulas equivalentes. La traición como tal sucedió en dos momentos: primero en su fase de concepción, cuando Judas se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús por treinta monedas de plata, y después, en su ejecución, con el beso que le dio al Maestro en Getsemaní. En cualquier caso, los evangelistas insisten en su cualidad de apóstol, que a Judas le correspondía a todos los efectos: es denominado una y otra vez como <<uno de los Doce>>. Es más, por dos veces Jesús, al dirigirse a los apóstoles y referirse a él, le señala como <<uno de vosotros>>. Y Pedro dirá de Judas que <<se contaba entre nosotros y le tocó su parte de este ministerio>>

Se trata, por tanto, de una figura perteneciente al grupo de aquellos a los que Jesús había elegido como compañeros y colaboradores cercanos. 

Esto suscita dos preguntas para intentar dar una explicación a los hechos acontecidos. La primera consiste en preguntarnos cómo es posible que Jesús eligiera a este hombre y confiara en él. De hecho, aunque Judas es el tesorero del grupo, en realidad también es calificado como <<ladrón>>. El misterio de la elección es todavía mayor, pues Jesús pronuncia un juicio severo sobre él: <<¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!. El misterio se engrandece más aún si se piensa en su suerte eterna, al saber que Judas <<arrepentido, devolvió a los sumos sacerdotes y ancianos las treinta monedas de plata diciendo: "Pequé el entregar sangre inocente". Aunque luego se alejara para ir a colgarse, no nos corresponde a nosotros medir su gesto, pues nos pondríamos en el lugar de Dios, infinitamente misericordioso y justo.

Una segunda pregunta afecta al motivo del comportamiento de Judas: ¿por qué traicionó a Jesús? La cuestión es objeto de varias hipótesis. Algunos aluden al factor de su avidez de dinero; otros sostienen una explicación de orden mesiánico: Judas se habría sentido desilusionado al ver que Jesús no incluía en su programa la liberación político-militar de su propio país. En realidad, los textos evangélicos insisten en otro aspecto: Juan dice expresamente que <<el diablo había metido en el corazón a Judas, de Simón Iscariote, la idea de entregarlo>>; de forma análoga escribe Lucas: << Pero Satanás entró en Judas (llamado Iscariote), que era del número de los Doce>>. De este modo, se superan las motivaciones históricas y se explica los sucedido poniéndole en relación con la responsabilidad personal de Judas, quien cedió de forma mezquina a una tentación del Maligno. La traición de Judas sigue siendo, en cualquier caso, un misterio.

Jesús le consideró como un amigo pero, en sus invitaciones a seguirle por el camino de las bienaventuranzas, no forzaba su voluntad ni la protegía de las tentaciones de Satanás, respetando la libertad humana.

En efecto, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de sortearlas consiste en no cultivar una visión de las cosas solo individualista, autónoma, sino en ponerse siempre del lado de Jesús, asumiendo su punto de vista. Tenemos que intentar, día a día, tener plena comunión con Él. Recordemos que también Pedro quería oponerse a Él y a lo que le esperaba en Jerusalén, y recibió por ello un reproche muy fuerte:,,¡Detrás de mi, Satanás! Porque no tienes en cuenta las cosas de Dios, sino las de los hombres>>. Pedro, después de su caída, se arrepintió y encontró perdón y gracia. También Judas se arrepintió, pero su arrepentimiento degeneró en desesperación y se transformó así en autodestrucción. Para nosotros es una invitación a tener siempre presente cuanto dice san Benito al final del fundamental capítulo V de su Regla:<< No desesperar nunca de la misericordia divina>>. En realidad, Dios, <<es más grande que nuestro corazón>>. Tengamos, por tanto, presentes dos cosas. La primera: Jesús respeta nuestra libertad. La segunda: Jesús espera nuestra disposición al arrepentimiento y a la conversión; es rico en misericordia y perdón. 

MATÍAS EL APÓSTOL
Para concluir, queremos recordar a quien después de la Pascua fue elegido en el puesto del traidor. En la Iglesia de Jerusalén fueron propuestos dos a la comunidad y luego fueron elegidos por sorteo: << José (llamado Barsabás), que tenía por sobrenombre el Justo y Matías>>. Este último fue el elegido, de modo que << fue añadido al grupo de los once apóstoles>>. No sabemos nada de él, excepto que fue testigo de toda la vida terrena de Jesús, permaneciendo fiel a Él hasta el final. A la grandeza de esa fidelidad suya se suma luego la llamada divina para tomar el puesto de Judas.

 (Audiencia general, 18 de octubre de 2006, plaza de San Pedro)

JUDAS TADEO EL APÓSTOL


SIMON EL CANANEO Y JUDAS TADEO

Simón el Cananeo                                                                                            Judas Tadeo
      Icono                                                                                          Pintura de Anthonis  Van Dyck



JUDAS TADEO
En cuanto a Judas Tadeo, también es denominado por la tradición con dos nombres diferentes: mientras en Mateo y Marcos le llaman simplemente <<Tadeo>>, Lucas le llama <<Judas de Santiago>>.

El sobrenombre de Tadeo es de procedencia incierta y se explica tanto como procedente del arameo Taddà, que quiere decir "pecho" y significaría "magnánimo", o como abreviación de un nombre griego como <<Teodoro>>, <<Teodoto>>.

De él nos han llegado pocas noticias. Juan es el único que señala una petición suya hecha a Jesús durante la Última Cena. Tadeo le dice al Señor: <<Señor, ¿y qué ha sucedido, que vas a manifestarte a nosotros, y no al mundo?>>.

Es una pregunta de gran actualidad, que también nosotros le hacemos al Señor: ¿Por qué el Resucitado no se manifestó en toda su gloria a sus adversarios para demostrar que el vencedor es Dios?  ¿ Por qué solo se manifestó a sus discípulos? 

La respuesta de Jesús es misteriosa y profunda. El Señor dice: << Si alguno me ama, guardará mi doctrina, y mi Padre lo amará, e iremos a él y habitaremos en él>>.

Esto quiere decir que el Resucitado debe ser visto, percibido también en el corazón, de manera que Dios pueda habitar en nosotros. El Señor no se muestra como una cosa. Él quiere entrar en nuestra vida y por eso su manifestación es una manifestación que implica y presupone un corazón abierto. Solo así vemos al Resucitado.

A Judas Tadeo se le ha atribuido la paternidad de una de las cartas del Nuevo Testamento denominadas <<católicas>> porque no están dirigidas a una determinada Iglesia Local, sino a un círculo muy amplio de destinatarios. Está dirigida <<a los que han sido llamados, amados por Dios Padre, y guardados para Jesucristo>> 

La preocupación central de este escrito es poner en guardia a los cristianos ante todos aquellos que pretextan la gracia de Dios para excusar su propia vida disoluta y para descarriar a sus hermanos con enseñanzas inaceptables, introduciendo divisiones dentro de la Iglesia. <<Estos visionarios>>, así los define Judas, y llega incluso a parangonarlos con los ángeles caídos, y con términos duros dice que <<han seguido el camino de Caín>>. Además los cataloga sin empacho como <<nubes sin agua llevadas por los vientos; árboles de fin de otoño, sin frutos, muertos dos veces, arrancados de raíz; olas bravías del mar, arrojando la espuma de sus propias torpezas; estrellas fugaces, para las cuales la lóbrega oscuridad está reservada para siempre>>

Hoy día quizá ya no estamos acostumbrados a usar un lenguaje tan crítico, aunque esto nos comunique algo importante. En medio de todas las tentaciones que existen, con todas las corrientes de la vida moderna, debemos conservar la identidad de nuestra fe.

.... Por otra parte, es necesario tener muy presente que esta identidad nuestra requiere fuerza, claridad y valentía ante las contradicciones del mundo en el que vivimos.

Por eso el texto epistolar continúa así: << Pero vosotros, queridos hermanos, edificándoos sobre vuestra fe santísima, rezando movidos por el Espíritu Santo, conservaos en la caridad de Dios mientras aguardáis la misericordia de Nuestro Señor  Jesucristo para la vida eterna. Compadeceos de los que titubean...>>

La carta concluye con estas preciosas palabras:<< Al que pueda guardaros sin pecado y presentaros inmaculados, jubilosos, ante su esplendor, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Nuestro Señor Jesucristo, gloria, majestad, poder y autoridad antes de todos los siglos, ahora, y por todos los siglos. Amén.

Es evidente que el autor de estas líneas vive plenamente su fe, en la que residen grandes realidades como la integridad moral y la alegría, la confianza y la alabanza, y todo ello es motivado por la bondad de nuestro único Dios y por la misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Por eso Tanto Simón el cananeo como Judas Tadeo nos ayudan a redescubrir una y otra vea y a vivir incansablemente la belleza de la fe cristiana, porque saben dar un testimonio de ella fuerte y a la vez sereno.

(Audiencia general, 11 de octubre de 2006, plaza de San Pedro)



SIMÓN EL CANANEO, APÓSTOL


SIMON EL CANANEO Y JUDAS TADEO

Simón el Cananeo                                                                                            Judas Tadeo
      Icono                                                                                          Pintura de Anthonis  Van Dyck

SIMON EL CANANEO
"Simón recibe el epíteto que varía en las cuatro listas: mientras Mateo y Marcos lo califican de <<cananeo>>, Lucas le define como <<zelota>>. En realidad, los dos calificativos son equivalentes, ya que significan lo mismo: en lengua hebrea, el verbo ganà  significa "ser celoso, apasionado"y puede referirse bien a Dios, en cuanto que es celoso del pueblo elegido por Él, o bien a los hombres que arden de celo al servir al Dios único con plena dedicación.

...Es bastante probable, por tanto, que este Simón, si no pertenece específicamente al movimiento nacionalista de los zelotas, se caracterizara al menos por un ardiente celo por la identidad judía, es decir, por Dios, por su pueblo y por la Ley divina. Si esto es así, Simón se coloca en las antípodas de Mateo, que, en calidad de publicano, procedía de una actividad considerada completamente impura.

Señal evidente de que Jesús llama a sus discípulos y colaboradores de estratos sociales y religiosos de los más variados, sin exclusión alguna. ¡A Él le interesan las personas, no las categorías sociales o las etiquetas! Y lo bonito es que en el grupo de sus seguidores todos, aunque diferentes, convivían juntos, superando las imaginables dificultades: el propio Jesús era el motivo de cohesión, en el cual todos se encontraban unidos. Esto constituye una lección para nosotros, pues a menudo tendemos a subrayar las diferencias y hasta las oposiciones, olvidándonos de que en Jesucristo nos es dada la fuerza para superar nuestros conflictos. Tampoco olvidemos que el grupo de los Doce Constituye una prefiguración de la Iglesia, en la cual han de tener espacio todos los carismas, pueblos, razas, todas las cualidades humanas que encuentran su composición y su unidad en la comunión con Jesús.


 Por eso Tanto Simón el cananeo como Judas Tadeo nos ayudan a redescubrir una y otra vea y a vivir incansablemente la belleza de la fe cristiana, porque saben dar un testimonio de ella fuerte y a la vez sereno.

(Audiencia general, 11 de octubre de 2006, plaza de San Pedro)